El Ciego Y El Mudo

Me enamoré de alguien.
Su cuerpo tiene un olor al sol, puedo percibirlo.

Es el dueño de la florería.
Le compre un ramo de rosas, y se los regale a él.
No me dijo nada, y simplemente me las devolvió afectuosamente.

Las yemas de mis dedos tocaron las suyas.
Sonó el timbre, eran exactamente las diez de la mañana.

Sin ninguna mejor opción, lleve las flores a casa y las coloque en un florero de la sala.

Al ver las flores, mi madre se puso muy feliz.
Aunque sé que ella lloró.

Cada mañana a las diez en punto, voy a su florería y le compró un ramo de rosas para regalarselas a él. Siempre me las devolvía afectuosamente, sin decir una palabra. 

Estaba locamente enamorado del olor de su cuerpo.
Aunque nunca habíamos hablado.
Comprar flores era lo más hermoso de mi día.
Aunque eran solo unos pocos minutos.

Un día, le dije que al siguiente día no vendría porque tenía que ir al hospital para una revisión.

Él no dijo nada. 

¿Qué estaba esperando?

No le gusta hablar.

El doctor dijo que un coágulo de sangre estaba presionando mis nervios cerebrales, y que con una cirugía, había una posibilidad de que mis ojos pudieran ver nuevamente.

El precio era la posibilidad de perder mi vida.

Me senté en el estudio toda la noche.

A las diez en punto de la mañana siguiente, fui a su florería como de costumbre a comprar rosas para regalarselas a él. Me las devolvió con ternura, sin decir una palabra. 

Mi hermano menor ha administrado bien la empresa.
Estoy muy tranquilo.

Guarde la flor dentro de mis archivos médicos. 
Aborde el vuelo de las diez en punto a los Estados Unidos.

……

Tres años después volví a pisar esta tierra.

La ciudad se estaba desarrollando muy rápidamente.
Numerosos edificios de gran altura se elevaban desde el suelo.

A las diez de la mañana llegué a un lugar familiar pero desconocido.

Hacía tiempo que la florería había sido demolida.
Y la persona se había ido.

Ya nada era como antes.

……

Diez años después, mi mujer estaba ordenando mis archivos médicos.

……

Del interior cayó un girasol.

—¿No compré rosas? —me sorprendí.

—No —respondió mamá—, todos eran girasoles.

   Girasoles — Amor Silencioso.


Solo para aclarar, el ciego siempre regalaba rosas y pensaba que su amor no era correspondido, pero lo que no sabía, era que el florista siempre le devolvía un girasol ya que en la historia significaba «Amor Silencioso»; pero como este era ciego, jamás se dio cuenta que sus sentimientos eran correspondidos…

Espero que esta pequeña historia haya sido de su agrado, cuídense nos leemos después.

También agradezco sinceramente a mi amiga «Lei» por ayudarme a corregir este One-Shot desde el Chino. Muchas gracias.

Atte:
Kuchiki Risa

3 comentarios sobre “El Ciego Y El Mudo

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