02-La Revolución de los Clones

«Pero eso no le restaba valor a su perfecto cuerpo — que era el tipo de belleza de un hombre el cual tenía una virilidad en abundancia».

Desde lejos llegó el sonido electrónico de una patrulla de robots en las olas y A-Ka murmuró sombríamente: 

—¡Maldita sea! —Usó sus brazos y piernas en conjunto para sacar al hombre de la cámara para dormir, antes de cargarlo sobre su espalda y correr hacia un terreno más elevado. Entonces, a cuatrocientos metros de distancia, dos naves de guardia costera separaron las olas mientras se apresuraban hacia la orilla.

El corazón de A-Ka saltaba en su pecho, y abrazó al hombre mientras escalaba por las rocas. El sonido de las sirenas llegó desde lejos, y sacó un control remoto del bolsillo de su camisa y desde el interior de la cueva provino un enorme «weng».

K se tambaleó y se estrelló de un lado a otro, arrastrando una estela de humo detrás de él mientras salía volando. Con una mano A-Ka abrazó al hombre y con la otra agarró el brazo de metal de K, y éste se golpeó contra las rocas un par de veces, perdiendo unas cuantas de sus piezas, «ding ding dang dang», bajando hasta debajo del agua del mar.

La oscuridad se deslizó a través de su visión, mientras abrazaba a aquel hombre y corría detrás de K.

Después de varios minutos él finalmente recuperó sus sentidos, y acarició el rostro del hombre — que aún estaba inconsciente. K dio grandes pasos de vuelta a su posición original, hundiéndose nuevamente en el silencio. 

A-Ka salió de la cueva y echó un vistazo hacia abajo, solo para ver a los robots de vigilancia llevarse la cámara para dormir. No quedaba nada de ella, solo un hombre que había recogido y traído de vuelta.

Un humano.

El joven observó el rostro de aquel hombre que dormía profundamente, y de repente sintió que estaba perdido. ¿Qué uso tenía un humano? Si solo fuera la cámara para dormir, por lo menos podría obtener algunos materiales de ella. Pero arrojar al hombre de vuelta al mar no era algo que A-Ka pudiera hacer.

Lo que sea, por ahora sería así. A-Ka se levantó y caminó al lado de K, antes de continuar ajustando su sistema de navegación. Este chip era el que había robado del cuerpo del clon y en realidad estaba roto, y cuando él encendió el sistema de sonido, escucho estática.

—…error del sistema. —Un sonido provino de la caja de voz de K.

—¡Ah —A-Ka estaba muy sorprendido; nunca esperó que K pudiera ser capaz de abrir la boca y hablar. ¿Qué estaba pasando? Obviamente, ¿no había instalado una software de inteligencia artificial en K? 

Cuando K terminó de hablar, y una vez más se quedó en silencio, sus dos fríos y helados ojos miraron fijamente a A-Ka. Y éste estaba lleno de desconfianza; abrió el tablero de circuitos en el abdomen de K, antes de probar un cambio en la fuente de voz.

—La función parricida debe ser… —repitió  K.

Una vez más A-Ka se sobresaltó, está vez encontró la razón: «era el chip de navegación el que estaba produciendo ese ruido». Dentro de los registros de los datos de localización, se habían insertado algunos extraños mensajes. El chico insertó el resto de los circuitos antes de comenzar nuevamente a transmitir la narración del sistema de navegación, y escuchó una serie de palabras que conmocionaron su corazón, moviendo y desalineando su alma[1].

«Atención a todos los miembros de la rebelión, el punto de inflexión de la revolución estará pronto sobre nosotros, y la clave de acceso es: con el parricidio nuestros días de ser oprimidos terminarán, y llegará una nueva era. En el vigésimo séptimo día del onceavo mes a las doce en punto de la mañana cuando llegue la hora para cambiar de turnos con los humanos, romperemos por completo sus defensas, y exterminaremos en el acto a todos los robots que intenten reprimirnos. Cuando todos los distritos pierdan energía, todos los miembros de la rebelión se dirigirán al reactor central y se colarán, y en ese momento la vanguardia forzará un falló en el sistema. Nuestro objetivo es destruir el “Almacenamiento Central de Energía” con explosiones y destruir por completo a “Padre”, les deseo a todos éxito en sus deberes».

A-Ka estaba tan aturdido que se quedó sin palabras. Todo lo que pudo hacer fue pararse allí y mirar tontamente a K.

El vigésimo séptimo día del onceavo mes, y hoy era el vigésimo quinto… ¿Era una broma? Él no podía creerlo, pero el chip de navegación había sido sacado del cuerpo del clon. El clon no sabía en absoluto que A-Ka lo había robado. Por lo que no podría haber plantado con anticipación está sección de la narración.

Es decir, a más tardar en cuarenta y ocho horas, los clones se aliarían con los humanos para comenzar un disturbio, con el objetivo de derribar a la «Computadora Central». Las cosas que habían sucedido hoy A-Ka realmente las sentía demasiado imposibles… Y sin embargo, para nada se dio cuenta de que el hombre que rescató en la playa ya se había despertado. 

A-Ka se dio la vuelta de prisa, embistiendo el pecho de aquel hombre, antes de soltar un fuerte grito mientras recibía un puñetazo en el rostro y aterrizaba pesadamente al suelo.

Los ojos del hombre miraban fríamente al joven, llenos con una intención asesina.

Bajo la luz que K dejó salir, se miraron fijamente entre ellos en silencio por casi medio minuto. El cerebro de A-Ka estaba lleno de un zumbido y estaba a punto de estallar, y mientras el silencio se hacía eterno entre ellos, no podía dejar de forcejear. 

—¿Qué estás tratando de hacer? —preguntó con frialdad el hombre.

Había lágrimas de rabia en los ojos del chico, tosió salvajemente mientras se atragantaba con el aire. 

—¡Te he salvado! —rugió A-Ka como si estuviera histérico—. ¿Es así como tratas a la persona que salvó tu vida?

—Oh. —El hombre lo miró fríamente de arriba a abajo, y en el instante que este levantó su cabeza, se sintió un poco confundido.

Este era un joven de veinte años más o menos, con una piel bronceada y un físico bien construido; su cabello era corto y de igual longitud como si hubiera acabado de crecer. La línea de sus labios era tan clara y afilada como el borde de un cuchillo, su puente nasal era alto, sus ojos brillantes de espíritu y sus cejas tan negras como la tinta.

Sus brazos y piernas eran tan largos y flexibles, y las líneas de sus músculos sobre su torso eran poderosas y definidas, sus pectorales delgados. Parecía como una escultura heroica que había sobrevivido desde la antigüedad.

Había muchas gotas de petróleo crudo pegadas a su pecho, que se frotaron sobre él justo ahora cuando A-Ka lo había estado transportando, pero eso no le restaba valor a su perfecto cuerpo — que era el tipo de belleza de un hombre el cual tenía una virilidad en abundancia. El aceite negro relucía con los colores del arcoíris, añadiendo una capa de encanto. 

—¿Cuál es tu nombre? —pregunto A-Ka.

—Nombre. —El hombre frunció ligeramente sus cejas, como si se hubiera perdido profundamente en sus pensamientos.

A-Ka estaba a punto de levantarse cuando el hombre se movió otra vez, haciéndolo retroceder alarmado.

Las sospechas de él hacia este hombre eran muchas y diversas, y también tenía muchas preguntas. ¿De dónde había venido?¿Cuál era la estructura de la cámara para dormir que lo había albergado? ¿Realmente había dormido en el fondo del océano por tres mil años? Pero A-Ka lo sabía, que si el ciclo de sueño duraba por más de un mes, debido a la desconexión del cerebro, los recuerdos de una persona llegaban a ser sellados poco a poco, así que no le sorprendía mucho el hecho de que este hombre mostrara signos de amnesia.

El hombre dijo fríamente—: ¿Cómo me salvaste?

El joven contestó—: Te acabas de despertar después de ser sacado del océano…

Él describió la escena en donde lo había recogido, aun así el hombre lo observó con duda en sus ojos mientras escuchaba sus explicaciones. Mientras A-Ka hablaba, pensó para sí mismo, «esta persona realmente ha perdido sus recuerdos».

—Tres mil años —dijo finalmente el hombre.

—Si —contestó este, mientras al mismo tiempo se daba cuenta de este grave problema — había dormido por tres mil años, y según el entendimiento de A-Ka, quizás sus recuerdos nunca podrían volver a él. 

El hombre estaba muy perdido en sus pensamientos, mientras empleaba todo su esfuerzo para intentar recordar, pero con un poco de alegría el joven le dijo al hombre: 

—La tecnología de la cámara para dormir en la que estabas es bastante buena, ya que cuando despertaste aún conservaste tu capacidad de hablar y pensar.  

El hombre no dijo nada.

A-Ka pregunto—: ¿Cuál es tu nombre? Al menos piensa en un nombre.

El hombre se quedó en silencio.

A-Ka dijo—: ¿O qué te parece si te doy temporalmente un nombre? La cámara para dormir que te conservaba tenía escrito sobre ella «Heishi». Probablemente te llames «Heishi», ¿cierto?

—Heishi —murmuró el hombre.

No lo rechazó, como si con su silencio hubiera aceptado ese nombre.

El chico cubrió otra vez a K con el hule, antes de sacar un trozo de tela, indicándole a Heishi que debería ponérsela. Con unos alfileres, lo convirtió en una simple túnica de cuerpo entero.

Mientras Heishi vestía esa túnica de arpillera de una sola pieza, parecía como si fuera una estatua, sentado tranquilamente en la roca.

A-Ka había tranquilizado temporalmente a Heishi, así que ahora abrió el sistema de navegación de K, para escuchar otra vez aquella serie de palabras. Sin duda, en ese momento, la transmisión revolucionaria de los clones era mucho más importante que Heishi, y no se atrevió a plantearse lo que sucedería después si las palabras fueran ciertas. 

¿Habría un motín? 

Él casi podía imaginarlo en su cabeza: «Los clones precipitándose hacia el distrito central, haciéndose cargo de la “Ciudad de las Máquinas”, y explotando el almacén de energía. Tan pronto como estallara la guerra, el mismo podría conseguir una fuente de energía para escapar a la bahía, instalándola en K y abandonando este lugar».

Él estaba a la vez lleno de alegría y nerviosismo, como si este mensaje fuera una inyección que le perforara el interior del corazón. Decidió volver y observar, pero su mente aún seguía llena con las imágenes de robots funcionando mal.

A-Ka paso por delante de Heishi y dijo:

—Me voy.

Heishi levantó su cabeza sin razón aparente, y en sus ojos había emociones mezcladas, de alarma y un poco de impotencia. Una vez más a A-Ka le comenzó a doler la cabeza, ¿Qué se suponía que debía hacer con él? ¿Llevarlo consigo? Esta persona parecía tener algo de fuerza, y tal vez sería útil, pero definitivamente no podía ser llevado de vuelta al área habitable, o las consecuencias de ser descubierto por los guardias robóticos eran impensables.

—¿A dónde vas? —preguntó Heishi.

A-Ka dijo tristemente—: No tiene nada que ver contigo, extraño. Te salvé la vida, y ni siquiera me has dado una palabra de agradecimiento.

Heishi no respondió, en su lugar preguntó: 

—¿Tienes comida?

A-Ka ya estaba a punto de estallar de la ira, y dijo furiosamente:

—¿No sabes cómo encontrarla tú mismo?¡No es como si te debiera algo!

El espacio entre las cejas del hombre se llenó con resentimiento mientras echaba un vistazo a su entorno. 

«Estoy harto», pensó A-Ka, «salvar a esta persona solo me ha traído problemas»

Se retiró de la cueva, pero por razones que no entendía, aún se sentía un poco preocupado, por lo que finalmente se dio la vuelta y volvió a entrar.

—Aquí hay comida y agua potable. —A-Ka abrió el almacén de comestibles que había escondido en un rincón, señalándoselo a Heishi. Este extendió una mano para agarrar una botella de agua, tomando un trago antes de inclinar la cabeza hacia atrás y beberse completamente toda la gran botella. Fue solamente entonces que él se dio cuenta  que estaba muy sediento. 

—¿Hambriento? —preguntó el joven mientras abría una lata y se la entregaba. El hombre dudó por un momento, antes de usar su dedo y extraer un pedazo de carne de pollo de la lata, el cual se metió a su boca para masticar.

A-Ka dijo—: Me voy… cuídate, de acuerdo, ve a buscar algún sitio para quedarte. 

El reloj de su muñeca comenzó a sonar, y A-Ka sabía que ya no podía prolongarlo; como era habitual, hoy ya había salido por demasiado tiempo. Salió corriendo de la cueva y regresó por el camino que había tomado para llegar hasta aquí.

La preocupación pesaba mucho en el corazón del chico, y se mantuvo pensando en el anuncio del sistema de navegación. ¿Y si todo esto fuera solo una broma? ¿Podría ser una broma?

El viaje de vuelta le tomaría una media hora, y cuando este llegó al contenedor de basura, descuidadamente giró su cabeza y se quedó estupefacto. 

Heishi continuó siguiendo detrás de él, zigzagueando a través de la playa cubierta de petróleo mientras lo seguía.

 —¡No vengas por aquí! —grito ansiosamente A-Ka.

Heishi se detuvo y A-Ka corrió unos pasos hacia él, diciendo:

—¡No busques la muerte!

La expresión de Heishi era fría y tranquila, y una vez más su reloj sonó a modo de advertencia. No había más tiempo. Gritó en voz alta: 

—¡Abandona este lugar! ¡Ve a cualquier otra parte! ¡No me sigas!

Y con eso, A-Ka trepó sin pensarlo en el vertedero de basura, y comenzó a subir moviendo sus manos y pies al mismo tiempo.

Siguió el camino que había tomado para regresar a los dormitorios, y cuidadosamente echó un vistazo al suelo cerca del vertedero de basura. Esta vez, encontró pisadas, ¡dos líneas de huellas desordenadas!

Es decir, después de entrar en el vertedero de basura, ¡alguien había pasado!

Estas eran las huellas de un humano, y además después de haber entrado, no habían vuelto a salir, ¡¿cómo podría ser así?! A-Ka casi no podía creerlo. Todavía quería regresar y comprobarlo, pero no tenía más tiempo, por lo que solo podía salir rápidamente con el miedo a flor de piel. Al saber que un humano debía haber encontrado esta salida, tenía que disminuir la cantidad de veces saldría después.

Cuando subió la escalera, una vez más, él casi fue captado por la cámara. Al subir la siguiente escalera, pensó en su corazón: «eso estuvo demasiado cerca, casi pierdo la vida allí».

La cámara de vigilancia equipada con láser nuevamente se dirigió a un lugar sin gente, y A-Ka ascendió lentamente, con la espalda contra la pared mientras se asomaba. 

En el interior de la zona de vivienda todo estaba como de costumbre, y no había nada fuera de lo ordinario. Varios clones estaban parados en el pasillo charlando. Él pasó junto a ellos, regresando a la sala de dormir, subió a su cámara para dormir y cerró los ojos. 

Su mente aún seguía llena con la abrumadora alegría del motín que se avecinaba, pero su cuerpo no tenía la energía para luchar contra el sueño, y poco a poco, se quedó dormido. De repente, un enorme estruendo resonó desde la «Cámara del Reactor Central», y la explosión resultante fue como un brillante sol que dispersó su luz sobre toda la «Ciudad de la Maquinas». Todas las construcciones, humanos, clones y androides, todos ellos se convirtieron en cenizas bajo la alta temperatura y la luz brillante…

«El periodo de sueño se ha terminado», anunció la voz electrónica. «Finalizando el modo de sueño».

La escotilla de la cámara se abrió automáticamente, y  A-Ka fue sacudido de sus sueños con la frente cubierta de sudor. 

—¿Estás bien A-Ka? —preguntó uno de los humanos.

El joven apenas si consiguió asentir, utilizando la cámara para dormir para apoyarse mientras su cabeza daba vueltas. Sus pies quedaron atrapados casi cayéndose, antes de que varias personas vinieran a levantarlo.

—¿Has tenido una pesadilla? —preguntó alguien preocupado.

—Sí… Sí, la tuve —respondió él.

A-Ka casi no podía distinguir lo que eran sueños y lo que era realidad. Ahora sentía que, en las últimas seis horas, todo lo que había sucedido era sólo un sueño.

La gente iba y venía, y A-Ka se quedó fuera de la sala de dormir durante un largo rato mientras reflexionaba una y otra vez. El timbre sonó, recordándole que tenía dos horas para prepararse, y que cuando esas dos horas se terminaran tendría que ir a trabajar.

Cuando se fue a la cafetería para comer, en comparación con la última vez cuando fue a comer, otro grupo de personas se había cambiado. Justo cuando se sentó con una miríada de cosas en su mente, un robot se aproximó hacia él y le dijo:

—Denominación 470023A, su invitado está esperándolo actualmente en la sala de espera, por favor llegue allí dentro de cinco minutos.

¿Un invitado? A-Ka trago al azar unos cuantos bocados. Cuando llegó a la sala, vio a dos clones parados afuera de la puerta de la sala de espera. 

Todos los clones tenían el mismo rostro y el mismo físico, y según sus funciones cada uno vestía el uniforme requerido. Tan pronto como vio a esa persona, su corazón dio un vuelco. 

 —Robaste mi chip de navegación —el clon caminó rápidamente hacia el—. Regrésamelo inmediatamente, y no perseguiré tus errores anteriores. 

—Qué… ¿Cuál chip? —inconscientemente A-Ka se metió una mano en el bolsillo de su camisa, pero su mano se cerró alrededor del aire vacío, y recordó que había instalado el chip en el cuerpo de K, pero de hecho había olvidado recuperarlo. 

—No te hagas el tonto —otro clon se acerco y deliberadamente bajo su voz—. No tienes ningún motivo para mantener esa cosa cerca, solo terminarás cargando a todos los humanos con la eliminación. 

—¡No tienes autoridad para hacer esto! —respondió furiosamente A-Ka. En solo unos segundos había aclarado su mente, y sabía que este clon no se atrevería a levantar su voz —lo cual significaba que el asunto del chip era real— y no era un sueño. Estaba tan nervioso que casi no podía respirar, y mientras temblaba dijo—: no tome tu chip de navegación.

—¡Tú lo cambiaste! —Aquel clon apretó los dientes, y con un espasmo en su mano, agarró en un instante el cuello del chico—. ¿Dónde está? ¡Devuélvemelo!

El rostro de A-Ka se volvió rojo, y vio que las cámaras de vigilancia del pasillo giraban en su dirección, pero las emociones de clon ya estaban fuera de control, y sus dedos apretaron su garganta hasta que el cartílago de sus vías respiratorias soltó sonidos crujientes. La visión de él se oscurecía constantemente. 

—¡Para! —El compañero del clon impidió que golpeara al joven hasta la muerte. 

El clon aflojo su agarre y A-Ka se arrodilló en el suelo mientras respiraba con dificultad. 

—¡No tome el chip…cof! ¡Cof! —respondió él, con gran dificultad.

—¡Los guardias están llegando! —le advirtió el otro clon—. Ya nos han visto. Ya no podemos seguir hablando con él, piensa en otra forma de llevarlo.

—Espera y verás —dijo el clon, con su rostro ensombrecido. 

Los dos clones se fueron, y A-Ka supo que definitivamente no lo dejarían ir. Se arrodilló en el pasillo mientras pensaba sobre sus siguientes movimientos: «ya era demasiado tarde para salir ahora y recuperar el chip, e incluso si se los entregaba sería inútil. ¿Qué pasaría si lo cambiaba por un nuevo chip y lo entregaba?».

A-Ka se inclinó sobre la pared para apoyarse, su boca estaba llena con el sabor de la sangre, antes de engullir algo de agua y mojar su cabello. Y justo en ese momento, sonó el timbre señalando que se reunieran; tan pronto como sonó, todos los humanos ya habían llegado a la sala de conferencias, tan rápido como les fue posible. 

¡Maldita sea! 

Las cosas se estaban moviendo demasiado rápido y de manera demasiado repentina. Él sabía que los clones alertarían a los guardias robóticos de esta área, quienes entonces reunieron a todos los humanos. O Tal vez fue bajo algún bajo pretexto para seleccionar a algunos de ellos y así poder sacarlo a la fuerza. 

Pero no podía no ir.

A-Ka entró en la zona de reunión. Mirando hacia el otro lado, estaba abarrotado de gente. Desde los cuatro lados llegó el clamor de la multitud y todas las puertas de acero fueron completamente cerradas, atrapando a decenas de miles de personas en esta gran sala. 

Se encendió una luz fuerte, era tan brillante que los humanos no podían mantener sus ojos abiertos, y en el espacio lleno de oscuridad, brilló una resplandeciente luz blanca, infundiendo miedo en sus corazones. Dos guardias robóticos escoltaron a un humano al centro del escenario, y justo después apareció un clon. 

A-Ka se congeló. La persona sobre el escenario llevaba una túnica de arpillera, y se paró allí con los pies descalzos y las manos atadas por un par de esposas magnéticas  — ¡Era exactamente Heishi, a quien previamente había rescatado del océano hace algunas horas!

—Los policías lo encontraron frente a la escalera de acceso que lleva al contenedor de basura —anunció el clon a las personas reunidas—. Este humano de origen desconocido no tiene número de designación, ni a qué sección pertenece, y no sabe nada. En el proceso, se resistió al arresto y mató a dos guardias. De acuerdo a la ley del «Reglamento de Control Humano» debería ser ejecutado. 

A-Ka contuvo la respiración.

—Pero nos dijo, que vino aquí con el objetivo de encontrar a un humano, y este humano, ahora mismo está entre ustedes —dijo el clon, ligera y plácidamente—. Por favor avance y diríjase a los orígenes de esta persona. 

La multitud de personas comenzó a susurrar entre ellos mismos, y el corazón de A-Ka casi salta de su garganta. Su cerebro estaba desprovisto de pensamientos. ¿No le había dicho que no lo siguiera? ¿Qué estaba pasando exactamente? 

El brazo de un guardia robótico giró alrededor, revelando una rebanadora magnética, la cual se posó sobre la cabeza de Heishi.

El hombre levantó sus ojos para observar a la zumbante cortadora magnética azul delante de su rostro. Los haces hexagonales de alto voltaje crepitaban y tronaban. Todo lo que necesitaba era tirar de un brazo, y su cabeza sería cortada en seis trozos.

El clon dijo entonces—: Les daré diez segundos más, y si la persona que se está confabulando con él no quiere salir entonces nos desharemos inmediatamente de esta persona, y emprenderemos una investigación a todo el «Hormiguero».

«Advertencia. Comenzando con el procedimiento de eliminación en diez, nueve, ocho…».

Heishi ignoró a aquel guardia robótico, dirigió su mirada al grupo de personas abajo del escenario, su expresión era tranquila y gélida, pero sus ojos tenían una luz escrutadora en ellos, y la multitud conmocionada comenzó a jadear en silencio. Este hombre inocente en el escenario claramente no sabía que su cadáver estaba a punto de caer al suelo.

«Seis, cinco, cuatro…».

—Espera —A-Ka dio un paso adelante mientras decía hacia la plataforma—, fue…

Él ni siquiera tuvo la oportunidad de reclamar a este desconocido cuando de repente Heishi se dio la vuelta. Con una patada, envió a volar al guardia antes de saltar hacia A-Ka y toda la sala entera estalló en un caos. Éste aún no había recobrado sus sentidos antes de que el hombre aterrizara delante de él.

—Un accidente repentino.

Rayos de luz volaron hacia ellos, y A-Ka grito:

—¡Agachate!

Y empujó a Heishi al suelo, y el interior de la sala se oscureció al instante, antes de que el contrario lo levantara del cuello. 

Hesihi dijo—: Ven conmigo.

A-Ka dijo—: ¡Moriremos! ¡No te enfrentes con ellos de frente!

Dos guardias voladores se acercaron a ellos desde la izquierda y derecha, y Heishi volvió a girar en su sitio, ejecutando una hermosa patada giratoria. Barriendo a un lado a los guardias voladores, haciendo que se estrellaran sobre la pared con estruendosas explosiones. 

El chico se quedó sin palabras; este tipo de habilidad solo la había visto una vez en sus materiales de estudio. ¡Era un tipo de arte marcial antiguo!

—¡Hei… Heishi! —Él estaba a punto de hacer que se rindiera cuando las puertas de la derecha se abrieron. Los guardias robóticos asediaron dentro, pero Heishi cargó hacia adelante en lugar de retroceder, precipitándose hacia el túnel por el que los guardias entraron. 

Las sirenas sonaron con fuerza, y A-Ka pensó: «Se acabó, se acabó». Todo había sucedido tan rápido que ni siquiera tuvo medio segundo para responder, justo cuando Heishi pregunto:

—¿Qué es este lugar?

Él se armó de valor y dijo:

—¡Corre hacia el final del túnel!

El hombre agarró al chico y corrió hacia al final del túnel, mientras este gritaba nuevamente:

—¡Dobla a la izquierda! 

Los dos giraron a toda velocidad, estrellándose contra la persona detrás de la esquina. Ahora todo el «Hormiguero» había sido alertado por las sirenas que se extendían desde la sala principal, todas las puertas fueron cerradas. Sin embargo, A-Ka aún mantenía un hilo de esperanza de que, cuando llegaran a la zona de vivienda, pudieran correr hacia el vertedero de basura, y de esta forma quizás escaparan.

A pesar de cómo habían resultado las cosas, solo podía hacer esto…

Pero de hecho Heishi detuvo sus pasos, y A-Ka sintió un tirón en su corazón.

Al final del túnel, delante de la única salida del «Hormiguero» desde el vertedero de basura, había un clon, y detrás del clon, había dos exterminadores.

—No ataques —la voz de A-Ka tembló mientras hablaba—, sin importar lo que pase, no ataques…

Los exterminadores humanoides eran un tipo de androide hecho especialmente para acabar con los humanos, y habían sido equipados con escopetas de rastreo infrarrojo. En la estrechez de este túnel si los sacaban, los cadáveres de Heishi y él caerían inmediatamente al suelo.

Instintivamente Heishi también sintió el peligro, y retrocedió un paso. Pero detrás de los dos había aún más guardias robóticos bloqueando su camino. Por delante estaba el clon y los dos exterminadores, y detrás había toda una tropa de guardias robóticos que llevaban esposas magnéticas. 

—Parece que has causado bastantes problemas, mocoso.

Sin embargo, no pudo evitar dar un paso atrás cuando reconoció que ese clon era el que hace un momento le había exigido el chip de navegación. Pero justo cuando retrocedió, sus espalda se presionó contra la boca de la abertura del arma de un clon. 

Otro clon pregunto:

—¿Qué está sucediendo exactamente? 

Inmediatamente, A-Ka giro hacia atrás sus cabeza y dijo:

—¡Soy yo! ¡La persona que este desconocido quiere encontrar soy yo!

Cuatro guardias robóticos se acercaron, arrinconando entre ellos a A-Ka, antes de colocarle unas esposas magnéticas y un arnés láser alrededor de su cuello. Y uso su mirada para indicarle a Heishi que no debería resistirse. 

El hombre permaneció en silencio. 

Notas de traducción:
[1]Desalineando su almaen el Raw decía: «惊心动魄/jīng xīn dòng pò» sacudiendo hasta su corazón; que es un modismo utilizado para algo extremadamente perturbador.

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