43-Ryuusei

«No era solo el recuerdo de su antiguo amante, sino también un mensaje para Zhou Sheng, diciéndole que se enfrentará directamente a sus sentimientos».

Zhou Sheng—: Así que podemos adivinar aproximadamente la fuente del sufrimiento en su corazón. Levántate, vamos a la azotea.

Zhou Sheng extendió una mano a Yu Hao, la cual llevaba guantes negros sin dedos, y luego lo levantó vigorosamente. Subieron las escaleras del tercer piso hasta llegar a la azotea de la posada. Desde aquí, podían ver la mayor parte de la selva. En el centro de ella, bajo el cielo del atardecer, Yu Hao pudo divisar con claridad una enorme cascada. 

Al otro lado de la cascada había un área cerrada que parecía ser una ciudad de piedra.

—Eso es algo de Sudamérica, una pirámide. —Zhou Sheng dijo dubitativo—: Tal vez fue uno de los lugares pintorescos que visitaron durante sus viajes, no estoy muy familiarizado con estas cosas. Echa otro vistazo a este mundo consciente, ¿qué más puedes percibir?

Yu Hao estaba de pie contra el telón de fondo del vasto cielo extremadamente oscuro. Las nubes oscuras de arriba desprendían una presencia pesada y opresiva. Por todos lados, podían ver las partes de la selva que se estaban quemando. Los castigos ardientes descendían incesantemente desde los cielos, y la mayor parte de la selva tropical ardía con intensidad dentro de la tormenta.

—Se está desmoronando —Esta fue la primera cosa que percibió Yu Hao—, ¿por qué hay tantos rayos? Recuerdo que también aparecieron en el paisaje onírico de Shi Ni.

Zhou Sheng dijo—: El rayo representa la ira del dueño. Está destruyendo su propio mundo consciente. Esos rayos son los arrebatos emocionales de Kaikai.

—¿Está destruyendo su propio mundo? —dijo Yu Hao.

—Sí, ese es el punto clave —dijo con calma Zhou Sheng.

De repente, Yu Hao se giró y miró a Zhou Sheng. Este tenía la mirada fija en la distancia: 

—Ya se ha dado cuenta de que se está saliendo de control.

Yu Hao pensó en las panteras que lo perseguían; habían estado cubiertas de asfalto de pies a cabeza.

—¡Así que él mismo provocó todos esos incendios! ¡Quiere quemar a todos los monstruos de aquí! ¿Dónde demonios está? — murmuró él.

—Este lugar es demasiado grande. Mientras se esconda en la selva, nadie será capaz de encontrarlo, así que solo podemos esperar a que salga por su cuenta. ¿Estás seguro de que no estabas realmente en su refugio cuando apareciste aquí? —dijo Zhou Sheng.

—¡Estoy muy seguro! Nadie usaría ese puente colgante como lugar seguro —respondió Yu Hao.

—¿Entonces cerca? —preguntó Zhou Sheng.

Yu Hao entrecerró los ojos.

—Teóricamente hablando, los refugios seguros pueden ser autodestructivos —continuó Zhou Sheng.

Yu Hao—: ¡¿Qué?! Nunca me dijiste eso.

—Hipotéticamente, si una persona está decidida a nunca volver a buscar asilo y elige abandonar el único refugio seguro que le queda, entonces ese lugar desaparecería paulatinamente de su mundo consciente o sería destruido. ¿Ese debería ser el principio? —dijo tranquilamente Zhou Sheng.

De repente Yu Hao recordó los escombros que vio después de cruzar por el puente colgante.

—Debes encontrar una forma de ayudarlo a reconstruir su refugio seguro, y después llamarlo al lugar y hacerlo esperar allí. —Zhou Sheng dijo—: O estimular su memoria y hacerlo volver a esta posada. Solo podremos encontrar a ese tipo si aparece por su propia voluntad… Yu Hao, él está a punto de despertar.

El paisaje circundante comenzó a desintegrarse. Las cordilleras en la distancia se distorsionaron poco a poco antes de desaparecer en el aire como una niebla — esta fue la primera vez que Yu Hao observó todo el proceso de despertar de un sueño. El mundo estaba desapareciendo rápidamente, comenzando desde el límite del subconsciente mientras se extendía hacia el centro.

El tiempo que pasaron en el mundo de la selva fue muy corto. Tal vez fue debido a que Chen Yekai sufría desde hace mucho tiempo de insomnio y no conciliaba el sueño hasta el amanecer, por lo que Yu Hao y Zhou Sheng habían esperado bastante tiempo junto a la «Rueda del Cuervo Dorado».

Esto significaba que no tenían mucho tiempo de sobra para buscar el paradero de Chen Yekai en su sueño.

—¿Listo? —Zhou Sheng levantó la mano y su palma brilló con una luz dorada—, prepárate para despertar y comer el desayuno.

—¿Qué sucede después de que alguien sea expulsado por el dueño? —preguntó Yu Hao.

—Nada. —Zhou Sheng dijo—:  Después de despertar, te dolerá la cabeza, se sentirá como si alguien te despertara mientras aún estabas en un profundo sueño.

Con razón Zhou Sheng siempre está acostado sobre su mesa para tomar una siesta. De repente, Yu Hao notó un sonido ascendente que se oía desde el medio de la selva.

—¿Qué es eso?

Zhou Sheng se giró y se dio cuenta de que había algo mal.

En una zona escondida de la selva tropical, se podían oír pisadas amortiguadas, acompañadas por el sonido de los árboles derrumbándose, como si se estuviera despejando un camino.

—Viene hacia nosotros —dijo Yu Hao.

—Parece como si fuera algo enorme. —Zhou Sheng dijo—: Y es cada vez más rápido, pero no tenemos que temerle ahora.

El camino tomado por la cosa colosal que se escondía en la selva era muy claro. Se dirigía directamente a la posada en la que fueron a buscar refugio. 

—Cuando volvamos la próxima vez, prepárate para la batalla, ¡ahora dependerá de ti en realidad! —dijo Zhou Sheng.

Mientras esto ocurría, la incesante desaparición del mundo de los sueños se había extendido hasta llegar al lugar en el que se encontraban. Yu Hao y Zhou Sheng se desvanecieron simultáneamente con un «buzz»; el cielo, la tierra, la selva y las cataratas del Iguazú, todo se desvaneció, como un universo que se derrumba y se contrae en una pequeña mota de luz intermitente…

…Chen Yekai despertó de su sueño.

Él suspiró. 

Estaba rodeado por un desorden de cajas selladas y polvo. Se acostó en silencio mientras miraba perdido al techo, luego se dio la vuelta y se acurrucó en el sofá. Por alguna razón, anoche había soñado con innumerables imágenes del pasado que se proyectaron ante sus ojos, una tras otra.

La posada sucia, su cuerpo desnudo, la piel clara de aquel joven, sus cuerpos físicos enredándose juntos, así como los sonidos de su pesada respiración. Para Chen Yekai, la impresión más fuerte que le quedó de aquella tarde fue la de los húmedos labios rojos de Nakagawa Ryuusei, sus dientes totalmente blancos, así como la provocativa sensación de calor de su cuerpo.

Su sudor había casi empapado por completo las sábanas. Detrás del denso manto de hojas y afuera de las oscuras cortinas de la ventana, la luz del sol que se desbordaba a través de ellas caía sobre su espalda desnuda, haciéndolo parecer tan deslumbrante que parecía como un sueño.

Una vez habían estado tan enamorados que Chen Yekai había estado tan fascinado hasta el punto de que el mundo exterior parecía desaparecer. Ese año, tenía veintiún años, y fue la primera vez que intentó hacer el amor con el hombre de diecinueve, y también fue la primera vez en su vida que lo hacía. Cuando Nakagawa Ryuusei lo miraba, parecía que estaba mirando un sol abrasador que solo le pertenecía a él.

Chen Yekai también había intentado controlarse y reprimirse, construir un dique y contener esos sentimientos irracionales. Pero al final, colapsó, y en el momento en que cedió, sus emociones rugieron como si se desbordaran, precipitándose cuesta abajo como las cataratas del Iguazú. Chen Yekai lo folló como si se hubiera vuelto loco, y en ese momento en que disparó en el cuerpo de Nakagawa Ryuusei, ni siquiera podía creer que su corazón pudiera contener un amor tan intenso e ilimitado, hasta que esos turbulentos sentimientos estuvieron bajo el alcance de él.

—¿Qué te gusta de mí? —Le había preguntado anteriormente Chen Yekai  a Nakagawa Ryuusei.

Por un buen rato el contrario lo pensó, y finalmente le respondió con seriedad en español. Después, Chen Yekai fue a preguntar a unas cuantas personas, y las reacciones de todos ellos fueron las mismas tras escuchar su pregunta: «se rieron hasta sujetarse el estómago, negándose a responderle».

Posteriormente, un estudiante chino le respondió con una sonrisa. Ese slang tiene varios significados en español, pero estaba seguro de que el significado de Nakagawa Ryuusei después de traducirlo al Chino era: «Tu ve*ga grande y enérgica». El rostro de Chen Yekai se sonrojó inmediatamente.

Habían sido ya cuatro años desde que perdió a Nakagawa Ryuusei, pero todo seguía pareciendo como si hubiera ocurrido ayer. Cada detalle, cada palabra, e incluso la sensación de la luz del sol que entraba por las ventanas sobre su espalda desnuda y sus besos mezclados con sudor, todo seguía sintiéndose increíblemente real.

El timbre de la puerta sonó dos veces.

—Ya voy —respondió Chen Yekai con voz suave.

El timbre volvió a sonar.

—¡Ya voy!

Chen Yekai respondió, completamente exhausto. Recogió el vaso de agua que había junto al sofá y de un trago se terminó lo que quedaba dentro antes de ir a abrir la puerta. Algunos mensajeros estaban esperando afuera de su puerta. Llevaron sus cajas a la planta baja y luego le pasaron la factura para que la firmara.

Chen Yekai se quedó un rato delante de la puerta.

Justo cuando estaba a punto de cerrar la puerta, una mano se apoyó en el marco de esta antes de empujarla lentamente, y el rostro pálido e inquieto de Yu Hao apareció ante él.

—Bueno día —dijo Yu Hao.

—Buen día —dijo en voz baja Chen Yekai. Por la expresión de Yu Hao, pudo darse cuenta de que hoy parecía estar en un estado bastante pobre, así que rápidamente se limpió el rostro con la mano antes de darse la vuelta para ir a lavarse.

Yu Hao había llegado sin previo aviso. Se dirigió a un lado para correr las cortinas y, con un sonido de silbido, la luz del sol iluminó el dormitorio vacío.

Yu Hao abrió todas las cortinas y la luz del sol comenzó a abrasar el alma de Chen Yekai. Utilizó su mano para protegerse y poco a poco comenzó a acostumbrarse al cálido sol de finales de primavera. Cuando terminó de lavarse, Chen Yekai giró el grifo del agua caliente y se inclinó en el lavabo para lavarse el cabello. El agua caliente se derramó sobre sus orejas y le llegó hasta los ojos. Estiró su mano para tratar de encontrar algo, Yu Hao le entregó una toalla.

—Gracias.  —Chen Yekai colocó su pasaporte en la mochila.

Yu Hao sacó una silla y se sentó en la mesa del comedor.

—¿Ya desayunaste? —preguntó Chen Yekai.

Yu Hao no contestó y solo miró a Chen Yekai en silencio.

—¿Qué quieres beber? —respondió Chen Yekai. En ese momento se dio cuenta—: La cafetera ya se ha trasladado.

Yu Hao estudió el dormitorio que se había desocupado. Él y Chen Yekai estaban sentados en extremos opuestos de la mesa del comedor, y dentro de este mundo vacío, solo permanecía la luz del sol. Desde el comienzo, Chen Yekai nunca miró a Yu Hao, solo vió la mesa en trace.

—¿No hay nada que quieras decir? —preguntó de repente Yu Hao.

—Mi vuelo es a las 12:50. Quería encontrarte a las 09:30 para despedirme, pero has llegado antes —respondió Chen Yekai.

Yu Hao—: ¿Y si tuviera clase?

Chen Yekai—: Hoy no tienes clases.

Yu Hao—: ¿Y si salgo?

Chen Yekai—: No habrías salido de la universidad. Habrías estado todo el día mirando tu teléfono en espera de mi mensaje.

Tras su sencilla conversación, volvieron a callarse. Chen Yekai sonrió un poco triste: 

—Muchas gracias por esa noche.

Yu Hao no pudo evitar bromear: 

—De nada. Este mantel se ve muy bonito. —Después de todo, desde que los dos se reunieron hoy, solo han estado mirando fijamente y sin expresión el mantel.

Chen Yekai sabía a qué se refería Yu Hao, así que después de escuchar sus palabras comenzó a reírse. Tenía un semblante apuesto, su risa era muy contagiosa, e incluso tenía pequeños hoyuelos en las mejillas. Aunque a Yu Hao no le gustaba, se sentía bastante feliz de ver a un chico tan guapo. Si hubiera tenido un hermano mayor como él, entonces habría sido algo de lo que podría estar muy orgulloso.

Una vez más los dos miraron el mantel de la mesa del comedor. Chen Yekai dijo: 

—Un hábil experto es como un mago. Una vez que agarran un mantel, pueden arrancarlo con un movimiento rápido y ordenado. Todo sobre la mesa permanece, pero el mantel desaparece.

—¿Estás hablando de amor? —dijo Yu Hao.

—Un momento de tu vida, un recuerdo, todo esto debería ser así. —Chen Yekai finalmente miró a Yu Hao—, Yu Hao.

—El mundo es mucho más grande de lo que crees. Una vez que salgas de la universidad y entres en la sociedad, creo que conocerás a alguien a quien le gustes, que también te gustará a ti a cambio. Este camino es muy difícil, pero no es tan difícil como imaginas que es. Lo que importa es que definitivamente no deberías atormentarte.

El corazón de Yu Hao empezó a latir salvajemente. Sabía que Chen Yekai podía decir que le gustaba Zhou Sheng.

—Chen Laoshi. —Yu Hao miró a Chen Yekai, ¿puedo hacer una pregunta? ¿Por qué estás renunciando? ¿Puedes decirme la verdad?

Tras un breve silencio, Chen Yekai respondió: 

—Porque en esta vida hay demasiadas cosas que no tengo el poder de cambiar. Me hizo darme cuenta poco a poco de que cambiar un entorno no significa que todo pueda volver a empezar de cero.

—¿Por ejemplo? —dijo Yu Hao, y trató de reprimir las preguntas que Zhou Sheng le dijo que planteara sobre la verdad detrás del incidente de Liang Jinmin.

—Por ejemplo, Nakagawa Ryuusei. ¿Deberías haber oído hablar de ese nombre antes? —dijo Chen Yekai.

Yu Hao—: (!)

Yu Hao no esperaba que Chen Yekai tomara realmente la iniciativa de plantear esta cuestión, por lo que de inmediato se puso nervioso. Sin embargo, Chen Yekai sonrió mientras decía:

—Está bien, no es algo que se pueda ocultar. ¿Me has buscado en Internet?

La mirada en el rostro de Yu Hao parecía confundida.

—Ah, no.

Ahora era el turno de Chen Yekai de sorprenderse un poco.

No era Ryuusei de lo que estaba más preocupado Yu Hao, sino de la acción extrema que Chen Yekai estuvo a punto de realizar con su bisturí esa noche. Pero obviamente, Chen Yekai no quería volver a mencionarlo, y era bastante peligroso estar atrapado en un estado mental así.

—¿De verdad no?

Yu Hao recordó el pasado y dijo: 

—Sí, ahora lo recuerdo. He buscado antes, pero solo averigüé que tu nombre en inglés es Nicky, y de cómo solías ser el… chico más sexy en la Universidad de Columbia.

—Han pasado muchos años desde entonces. —Chen Yekai contestó—: Entonces todavía era estudiante universitario.

—Realmente no encontré nada más. —Yu Hao buscó su teléfono y hojeó su registro de búsqueda mientras se lo mostraba a Chen Yekai.

El contrario sonrió mientras agitaba la mano:

—Confío en ti.

—¿Quién es Ryuusei? —dijo Yu Hao.

Acababa de terminar de hacer su pregunta cuando sonó de repente el timbre. Yu Hao se levantó para abrir la puerta, Zhou Sheng entró con el desayuno del McDonald ‘s. Pero parecía como si Chen Yekai lo hubiera esperado de antemano, y sonrió: 

—Y yo que me preguntaba por qué no habías venido, y resulta que fuiste a comprar el desayuno.

—¿Y sabías que vendría? —Zhou Sheng sacó un café y un desayuno con la marca M sobre él y se lo pasó a Chen Yekai.

—Ustedes dos son inseparables. —Chen Yekai dijo—: Si Yu Hao está aquí, no hay razón para que tú no vengas.

—En realidad, al principio no quería venir, pensé que ayer era nuestra despedida. —Zhou Sheng le quitó la tapa a su taza de café. Después de añadir un poco de azúcar y leche en ella, se la entregó a Yu Hao.

—Hoy tampoco cuenta. No me gusta despedirme tan seriamente. —Chen Yekai sonrió—: Mientras no te despidas, parecerá que aún no ha terminado.

—Solo después de decir «nos veremos de nuevo», es cuando realmente nos volveremos a ver. —Yu Hao dijo—: Así que todavía tendremos que despedirnos con las palabras «nos volveremos a ver».

Esta frase pareció haber conmovido a Chen Yekai, que una vez más se sumió en el silencio.

—Si quieres hablar, entonces conversemos. —Yu Hao respondió—: No trates de reprimir todo.

Estas fueron las palabras que Chen Yekai le había dicho a Yu Hao cuando se conocieron por primera vez. Después de que Zhou Sheng terminó su desayuno, limpió todo y dijo: 

—Me voy a clase.

—Siéntate. —Chen Yekai dijo—: Tú tampoco tienes clases hoy, ¿para quién estás haciendo un acto?

Zhou Sheng tiró la basura y se sentó junto a la mesa del comedor. Una vez más Chen Yekai cayó en un largo periodo de silencio.

—Te creo —dijo Yu Hao de repente. Esto fue también lo que Chen Yekai le había dicho la primera vez que se encontraron.

—¿Qué sabes? ¿Qué hay que creer? Sin embargo, sigues diciendo que me creerás así, sin pensarlo. —Sonrió Chen Yekai mientras hablaba.

—Creeremos lo que tú nos digas —respondió Yu Hao.

Todos tenían una taza de café en la mano. Chen Yekai tomó un sorbo de su café negro: 

—A veces cuando te miró, es como si estuviera mirando a Nakagawa Ryuusei. Ambos son de la misma altura, y durante nuestro primer encuentro, ambos parecían príncipes melancólicos. Él era un junior, y se especializaba en antropología. Era alumno de Liang Laoshi, un pasante, Liang Laoshi rara vez toma a pasantes bajo su ala…

Yu Hao y Zhou Sheng escucharon en silencio.

El padre de Chen Yekai es un abogado muy famoso, mientras que su madre es ama de casa. Desde su infancia, Chen Yekai siempre había tenido los mejores recursos educativos y, para cuando tenía diecisiete años, ya había completado todos los cursos de la preparatoria y había sido admitido en la Universidad de Columbia. Sus padres esperaban que él estudiara en el extranjero antes de volver al país para casarse, que buscará una esposa con la que pudiera vivir un feliz matrimonio y una vida feliz.

Y desde que era un niño, nunca había tenido una relación seria con nadie. Tenía en mente lo que su familia le había enseñado… dejar todos los sentimientos que tenía en esta vida por la persona con la que quería pasar el resto de su vida. Aunque nunca había carecido de pretendientes, Chen Yekai pasaba la mayor parte de su tiempo leyendo y aprendiendo.

En solo dos años y medio, se graduó de su curso de licenciatura. Se convirtió en estudiante de postgrado de Lin Xun cuando tenía veinte años, y después de conocer a Lin Xun y Liang Jinmin, se convirtió en asistente de maestro para Liang Jinmin.

«Es prácticamente ese chico que se ve en los periódicos, el ejemplo perfecto de una persona sobresaliente». Yu Hao no pudo evitar pensar esto en su corazón, cuando escuchó la historia de Chen Yekai.

Cuando era asistente de maestro, Chen Yekai ayudaba a menudo a Liang Jinmin a calificar los exámenes y a leer los trabajos de sus alumnos, y así fue como llegó a conocer el nombre de «Nakagawa Ryuusei». El padre de Ryuusei era chino, mientras que su madre era japonesa. Ella era la hija del presidente de una corporación multinacional, y casualmente, su padre era un empleado de dicha corporación que se encargaba de recibir al presidente y a su familia. Fue entonces cuando la madre de Ryuusei y él cayeron en el río del amor.

Tras su regreso a Japón, Nakagawa Tenshu dio a luz a un niño mestizo muy guapo, y Ryuusei también adquirió otra identidad: «Un hijo nacido fuera del matrimonio».

Ryuusei era un niño solitario. El matrimonio transnacional de sus padres, unido a la hostilidad de sus familias materna y paterna, el desprecio hacia su padre, las burlas y el desdén hacia su amor, las miradas de sus parientes y todo lo demás, habían provocado que sellará su corazón. Al final, su abuelo materno desembolsó una suma de dinero e hizo los arreglos para que él estudiara en el extranjero, y Ryuusei consiguió finalmente escapar de aquel «lugar asfixiante».

Entonces, Chen Yekai entró en su vida, pero no se dio cuenta de cómo su existencia había iluminado el mundo de Nakagawa Ryuusei. Después de familiarizarse, él comenzó a cuidar de Ryuusei en su aptitud de sénior, y poco a poco, los sentimientos entre ellos se hicieron más y más profundos.

No fue hasta que Chen Yekai se dio cuenta de que Ryuusei estaba enamorado de él cuando supo que era demasiado tarde. Ya había empezado a encapricharse con el temperamento melancólico y tranquilo de Ryuusei, así como con su dependencia hacia él, «ese tipo de sentimiento en dónde él era el único en todo su mundo».

Zhou Sheng—: …

De repente, Yu Hao se dio cuenta del vago significado oculto en los comentarios de Chen Yekai el día de hoy. No era solo el recuerdo de su antiguo amante, sino también un mensaje para Zhou Sheng, diciéndole que se enfrentará directamente a sus sentimientos.

Era como si Yu Hao volviera a conocer a Chen Yekai. Una violenta corriente de gratitud surgió a través de su corazón por Chen Yekai.

Quiso darle las gracias a Chen Yekai, pero el hombre pareció leerlo en sus ojos y simplemente le dedicó una sonrisa a cambio.

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